lunes, 25 de febrero de 2013

Descubrimiento de la estatua de Rosalía en Santiago

Publicado en El Eco de Santiago (número especial), 1917:
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     "La amplia explanada del Paseo de la Herradura, lo mismo que éste y el paseo alto junto la iglesia de la Patrona de Compostela, Santa Susana, hallábase desde antes de las diez rebosante de público no sólo de la ciudad sino de otros varios puntos de la región, que ansiaban ver y palpar lo que hasta aquí se había considerado como un sueño, una ilusión: el Monumento en que los gallegos exteriorizasen su amor y admiración por su insigne cantora.
     A manera de suave cendal cubrían el firmamento unas blanquecinas nubes que aminoraban la fuerza del sol y allá lejos
po-la banda de Laiño
po-la banda de Lestrove
veíase que unha chuvia miudiña iba cayendo, cayendo lentamente.
     Cerca de las once que era la hora anunciada llegó el Sr. Besada, quien ostentaba en este acto la representación del Gobierno de S.M., que de este modo quiso rendir testimonio de admiración a un poeta que podemos llamar nacional, pues no sólo es honra de Galicia sino de España entera.
     Al mismo tiempo llegaba la Corporación Municipal precedida de su banda de música, y el pendón de la ciudad que conducía el síndico Sr. Garabal.
Damas distinguidas que intervinieron en el acto (*)
     Bajo un amplio toldo colocado frente a la estatua tomaron asiento todas las comisiones de los centros y entidades de Santiago, la Universidad, el Cabildo Catedral, Convento de PP. Franciscanos, Monte de Piedad, Cámara de Comercio, Sociedad Económica, Centros de Recreo, etc. y las representaciones de entidades y corporaciones de Galicia en América.
     Allí hemos visto representadas las que a continuación mencionamos por los siguientes señores:
     La familia de la inmortal poetisa por el ex alcalde de la Coruña Sr. Casás.
     El Centro Gallego de Madrid por D. Eduardo Rivadulla, auditor de primera del Ejército.
     La Academia gallega por D. Salvador Cabeza.
     La revista "Estudios gallegos" por el joven poeta D. Victoriano Taibo.
     La Academia de Buenas Letras de Sevilla por D. Carlos Vieira de Abreu.
     El ayuntamiento de la Coruña por su alcalde D. Manuel Puga y Parga y el Secretario del ayuntamiento Sr. Martínez.
     La Casa de Galicia por el Sr. Martí.
     El Ayuntamiento de Lugo por los Sres. D. Manuel Vázquez Seijas, Antonio Meijide, Luciano Fernández, Eleuterio López, José Fernández y Carlos Pardo Pallín, secretario.
     La Diputación por los Sres. D. José Benito Pardo Belmonte, Emilio Tapia, y Marcelino Dafonte, secretario.
     Cámara de Comercio por los Sres. D. Jesús Bal y D. José Saco Pradera.
     La Sociedad de Labradores por los Sres. D. José Tellado López y D. Antonio Menéndez Rivas Quiñoá.
     Por el Monte de Piedad, D. Manuel Pardo Becerra.
     Por el Casino, Sr. D. Antonio Armas Ulloa y don Mario Páez.
     El Círculo de las Artes por el señor D. Marcelino López.
     El Orfeón Gallego por D. Francisco Rodríguez Vila y D. José López Martí.
     La Sociedad Instructiva de Dependientes de Comercio por D. Benjamín Rodríguez Sío.
     La Sociedad Venatoria por D. Eduardo Sanjiao.
     La Asociación de la prensa por D. Higinio Fernández de la Vega.
     El Centro Obrero por D. Andrés Fernández Baliño.
     También han delegado su representación para este acto: en el Sr. Garabal la sociedad artística "Airiños da Miña Terra" de Ferrol; en el director de <<La Voz de Galicia>> el Centro Gallego de Buenos Aires; el de la Habana en el Sr. Fráiz quien a su vez ha delegado en el ilustre escritor Sr, Pérez Lugín.
     La ilustre escritora Dª Blanca de los Ríos de Lampérez envió un telegrama de entusiasta felicitación a Galicia por la obra que realiza.
     La Comisión Ejecutiva del Monumento ha recibido también una comunicación del ayuntamiento de Pontevedra participándole que acordó adherirse al homenaje a la gran Rosalía y dar su nombre a una de las calles de aquella capital.
Momento en que cayó la bandera gallega que cubría la estatua de Rosalía Castro (*)
     La estatua de Rosalía hallábase envuelta bajo los pliegues de las banderas de España y de Galicia, y fueron encargadas de descorrerla tirando de los cordones que al efecto se les entregó, las distinguidas señoras de Besada, de Saenz de Vicuña, del Rector Sr. Troncoso, del Director del Gran Hospital Sr. Abal Hermo, del Sr. Romero Donallo, ex Diputado a Cortes; del Sr. Piñeiro, Capitán de Zaragoza, y del Sr. De Benito, autor del Monumento.
Las Sras. de González Besada, Díaz Cordovés, Romero Donallo, Troncoso,
Abal y Piñeiro, que tiraron de los cordones para descubrir el monumento (*)
     Al quedar al descubierto la estatua sonó una estruendosa ovación, mientras la banda de música ejecutaba la Marcha Real y se disparaba una infinidad de fuegos.
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     El Orfeón Compostelano cantó luego el Himno a Rosalía, de que es autor Cabanillas y cuya música, dulce como toda la de nuestra tierra, compuso Valverde. Al terminar fue muy aplaudido.
     He aquí la letra del himno:

¡Nosa Virxe do Consolo!
¡Rosalía! ¡Doce nai!
O redor da túa imaxe
Os teus filliños están!

Tranche nas almas acesas
A dozura d-un amor,
Nas mans as rosas a feixes
Nos beizos unha oración!

Como n-un berce de frores,
Veñen pór no teu altar
O amor a súa santiña
Y-o amor o galego chan!

Dalles en paga unha folla
Da mais milagreira frol...
¡Da rosiña de cen follas
Que tiñas no corazón!
La primera fotografía que se hizo del
monumento inmediatamente después
de haber sido descubierto (*)
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     A continuación siguieron los discursos pronunciados por el Sr. Fraiz Andón, por el alcalde de Santiago, Sr. Fuentes, por el Sr. Casás (en representación de la familia Murguía Castro) y por el Sr. Besada.
     En su comparecencia, D. Vicente Fraiz Andón recordó cómo había surgido la idea de erigir un monumento a Rosalía y los esfuerzos encaminados a conseguirlo:
El iniciador del monumento e ilustre pedagogo Sr. Fraiz Andón, leyendo su
discurso después de haber caído las banderas que cubrían las esculturas (*)
     "Hallábanse en esta ciudad de la piedad y de la escultura, de las nieblas y de los celajes grises, en noviembre de 1912, un grupo de culturales gallegos que se habían congregado para asistir a un acto fúnebre y de cariñosa recordación a la insigne poetisa Rosalía Castro de Murguía; y reunidos en fraternal banquete surgió en éste como ya había ocurrido en otras distintas ocasiones la idea de pagar la deuda que Galicia debía a nuestra primera lírica, erigiéndole un monumento que, pregonando su grandeza y sus glorias, sirva de estímulo a los que nos sucedan y de ejemplaridad a los de su raza. 
     [La idea] la recogió la Liga de Amigos de Santiago y ansiosa de cumplir por lo menos el encargo de tentar la opinión, llamó sin éxito a distintas puertas no encontrando quién se arriesgase a realizar tal cometido [...] Más, había que corresponder de cualquier manera a la promesa hecha al grupo de periodistas aquí congregados y no apareciendo hombres de más fuste, de más prestigio, de más valimiento social que los tres anónimos que nos hemos encargado de este cometido [...]
     Resueltos a poner a contribución nuestras energías hemos lanzado la primer circular excitando la opinión y nombrando sub-comités de propaganda en las principales capitales: hicimos algunas excursiones visitando a sociedades y entidades y tuvimos la suerte deque en todas partes se nos recibiese muy bien, aunque la poca fortuna de avivar la opinión porque excepción hecha de Pontevedra, La Coruña, Ferrol y Lugo en las demás ciudades fue negativa nuestra gestión.
     Y aquí surgió nuestro primer desencanto, pues tentada así la opinión nos hemos convencido de que era menester tomar otros rumbos y Santiago, si quería honrar a su hija ilustre, tenía que pensar en sus propias fuerzas sin contar con las de algunos convecinos [...].
     Hubo un momento en que hemos vacilado; pero dispuestos a ir al sacrificio y no pensando para nada en el fracaso, ocurrióse organizar en 1913 una kermesse que produjo líquido ptas. 9.166´80 y más tarde un baile de niños en el cual los productos fueron menores que los derechos que hubo que pagar a Hacienda.
     Ya con las pesetas recaudadas hemos pensado organizar un concurso de bocetos para elegir el Monumento que estuviese más en relación con nuestros anhelos, al que luchando con fe pudiésemos llegar en el orden económico, pues nuestros deseos de honrar a la poetisa nos hacían soñar en un Monumento de tal tamaño, que fuese pequeño para su base el territorio de Galicia y que por su altura se perdiese en el firmamento.
[...]
     Claro está que con el dinero recaudado hasta entonces no podíamos arribar el Monumento, y en 1915 hubimos de pensar en celebrar otra nueva kermesse pidiendo premios no sólo a las sociedades y personalidades que residen en Santiago y en Galicia, sino también a los políticos y personalidades prestigiosas que residen fuera de la tierra.
     Esta kermesse tuvo también éxito favorable y nos ha producido la cantidad de pts. 8.814´75."

LOS AUTORES Y EJECUTORES DEL MONUMENTO A ROSALÍA CASTRO
D. Francisco Clivillés, que hizo los grupos escultóricos que tantas alabanzas cosecharon.- Los hermanos Giménez, populares maestros de obras, que contrataron la ejecución del proyecto.- D. Isidro de Benito, arquitecto, autor del proyecto (**)
     Fraiz Andón, director de la Escuela Normal de Maestros de Santiago, termina su intervención elogiando a los profesores de primera enseñanza "que de los niños de sus escuelas reunieran en mínimas porciones una cantidad con que contribuir al Monumento". También aprovecha para agradecer de un modo especial el haberse adherido a la suscripción popular a D. Leandro Prieto Pereira (quien entregó 3.000 ptas), a D. Augusto González Besada (a quien se debe de subvención otorgada por el Congreso de los Diputados), a la Reunión de Artesanos de Coruña y a su presidente Manuel Casás Fernández, al Centro Gallego de la Habana, a D. Abelardo Novo (director del periódico La Unión Española, de La Habana), a D. Eugenio Montero Ríos Villegas, al ayuntamirento de A Coruña y a La Voz de Galicia y a su director Sr. Barreiro. Finalmente destaca el "desinterés de los señores arquitecto Ilmo.D. Isidro de Benito y el escultor Sr. D. Francisco Crivillés, que ejecutaron esta obra, y no percibieron más que el valor de los materiales y los jornales. No olvidéis lo que significa esta valiosa cooperación; aplaudid su desinterés, pues como no os pasará desapercibido por pesetas 30.000 aproximadamente no es fácil erigir un monumento como éste."

Medalla acuñada para conmemorar el levantamiento del
monumento a Rosalía

(*) Fotografías y pies de foto: Vida Gallega, nº 91 (Agosto, 1917)
(**) Fotografías y pies de foto: Vida Gallega, nº 96 (Noviembre, 1917)

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